H. P. Lovecraft – El gigante de Providence – Parte 2

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H. P. Lovecraft – El gigante de Providence – Parte 2

Y aunque Lovecraft manifestó de forma contundente en la correspondencia que mantenía con varias personas que el libro y su autor solo eran producto de su imaginación, de acuerdo con Pechmann, (2007; citado en Vázquez, 2018), se rumorea que en alguna ocasión Clark Ashton Smith (escritor y miembro del Círculo de Lovecraft) le preguntó en broma a un librero de viejo (libros usados) de Nueva York si tenía El Necronomicón. La respuesta para sorpresa de Ashton Smith fue: “por supuesto que lo tenemos”.

Actualmente se pueden encontrar infinidad de libros que dicen ser el verdadero Necronomicón, su contenido varía entre los que presentan una serie de relatos, hasta los que presentan una serie de hechizos e invocaciones como el Necronomicón de Simón; sin duda, el Necronomicón se ha convertido en algo así como una leyenda urbana.

2- La Universidad de Miskatonic: se distingue por la frase “Ex Ignorantia Ad Sapientiam; Ex Luce Ad Tenebras” (“De la ignorancia a la sabiduría; de la luz a la oscuridad”), esta universidad ficticia apareció por primera vez en “Herbert West: Reanimador”, en el año de 1922, y ha sido el marco de referencia y de importantes contribuciones científicas en los relatos del Gigante de Providence, sin mencionar que en ella se encuentra una copia del terrible Necronomicón.

3- Arkham Massachusetts: también conocido como el país de Lovecraft, se trata de una ubicación ficticia (como Derry en el Estado de Main del escritor Stephen King), al Este de los Estados Unidos. Este territorio aparece por primera vez en el relato El cuadro en la casa del año 1920; además de Arkham, existen menciones a otros lugares como Salem,  Innsmouth o Dunwich, siendo estos dos últimos también ficticios.

Algunos estudiosos de la obra de Lovecraft encuentran similitudes entre las descripciones de estos lugares y lugares reales, correspondiendo en parte con esto al famoso realismo de Lovecraft.

4- Los mitos de Cthulhu: se trata nada menos que de una serie de relatos, que con el tiempo fueron expandiéndose gracias a los aportes del Círculo Lovecraft y cuya figura central es el ser Cthulhu, (cabe destacar que su pronunciación correcta es prácticamente imposible para los seres humanos), la apariencia de este ser combina la cabeza de un pulpo, cuerpo similar al de un dragón alado y extremidades como las de un ser humano.

Entre los relatos más sobresalientes de este ciclo de mitos encontramos La llamada de Cthulhu (1926),En las montañas de la locura (1931), El horror de Dunwich (1928), La sombra sobre Innsmouth (1931)  y el poema  Hongos de Yuggoth (1941).

Lo característico de Lovecraft en estos mitos es que como lo indica Chuit-Roganovich (2018), asistimos a la narrativización de un cosmos que no guarda la más mínima clemencia por la condición humana, en otras palabras, el comienzo de la vida como un comienzo no-antropomórfico. Al respecto, este autor también menciona lo siguiente:

“La mitología lovecraftiana no hace intervenir a un panteón como tampoco lo hace la tradición materialista del pensamiento para destilar la existencia del mundo. Antes del hombre, pues, no Dios, ni la nada, sino más bien, ya siempre algo, materia regida por reglas concretas”.

“En los albores de la modernidad acudimos, según el filósofo prusiano (F. Nietzsche), a la ventura del hombre que se constituyó como figura de la centralidad, como subjetividad fundante que justificó la automática remisión de toda realidad aprehensible al cogito”.

Esta visión del hombre en los mitos de Lovecraft fue también motivo de polémica, de predilección por su estilo o de aborrecimiento, debido sobre todo a que colocaba a la humanidad, al hombre como algo insignificante, intrascendente, un error, un elemento más en el vasto cosmos; sin embargo, el escritor Robert Bloch, en Carta abierta a Lovecraft (Weinberg y Greenberg, 1996) esclarece los motivos de esta polémica y de la feroz crítica hacia sus escritos:

“Y, como a Poe, no te faltaron los detractores, incluso después de haber muerto. Durante algunos años ciertos colegas, editores y una parte del mundillo académico atacaron tus peculiaridades, tanto en el aspecto personal como en el profesional. El blanco principal de sus dardos parecía ser lo excesivo de tu estilo, las hipérboles y lo recargado de tu prosa. Pero sospecho que no era ésa la auténtica razón oculta detrás de aquellos ataques, los cuales solían estar formulados con abundancia de excesos estilísticos e hipérboles y estaban escritos en su propia variedad de prosa recargada”

“Tengo la impresión de que quizá sentían un cierto resentimiento consciente o inconsciente provocado por la cosmogonía que creaste, lo que ha acabado siendo conocido como Mitos de Cthulhu”.

“El verdadero problema, señor Lovecraft, es que eras un escritor religioso”.

“Tus mitos rechazaron los textos bíblicos y los sustituyeron con una nueva teología que poseía sus propios dioses, su propia explicación de la creación y la insignificancia de la humanidad en un cosmos desprovisto de ley o valores morales. El abandono del antropocentrismo, tu despectivo pasar por alto los conceptos del bien y el mal, lo que es correcto y lo que no debe hacerse… eso es lo que puso tan nerviosos a los devotos creyentes. El que eliminaras las explicaciones basadas en la ciencia causó una indignación igualmente intensa entre los ateos ortodoxos”.

5- Los ciclos oníricos: al igual que los mitos de Cthulhu se trata de una serie de relatos que se desarrollan en una dimensión denominada Las tierras del sueño, tierras provistas de maravillas y de seres y deidades en donde el personaje Randolph Carter es recurrente.

Relatos pertenecientes a estos ciclos son: Polaris (1918), Los gatos de Ulthar (1920), La llave de plata(1926) o La extraña casa en la niebla (1931) por mencionar solo algunos.

Si bien ningún escritor escapa a las críticas de su obra y vida, Lovecraft ha logrado dejar una marca incuestionable en la literatura de lo terrible y lo fantástico, de igual manera en el estilo y las aspiraciones de muchos escritores, sus creaciones y sus mitos invitan a sumergirse en un universo literario que permite imaginar otros mundos y dimensiones, que hiela la sangre frente a la incapacidad y limitaciones del conocimiento y la tecnología humanas, que invita a indagar en el pasado (sobre todo familiar); en palabras de Bloch (Weinberg y Greenberg, 1996) lo increíble de sus relatos radica en su muy particular estilo:

“Pero con el paso del tiempo la mayoría de nosotros acabamos comprendiendo, cada uno a su manera, que el auténtico secreto de tu genio no estaba en la adjetivitis, las referencias a deidades extrañas mencionadas en extrañas obras de referencia o el fiarse de las cursivas y los signos de admiración para enfatizar ciertos pasajes. El auténtico secreto de un buen relato de Lovecraft radicaba en su habilidad para crear una suspensión temporal de la incredulidad. Su capacidad de conseguir que lo increíble pareciese creíble hizo que esos relatos poseyeran una vida literaria que ha perdurado hasta el día de hoy”.

REFERENCIAS

Chuit-Roganovich, R. (2018). H. P. Lovecraft: materialismo y antropogénesis. La Colmena, núm. 98, 2018, Abril-Junio, pp. 21-32. Toluca, México: Universidad Autónoma del Estado de México.

Weinberg, R. y Greenberg, M. (1996). Lovecraft`s legacy. United states of America: Tor Books.

Vázquez, C. (2018). Necronomicón, el libro maldito que se materializó en Buenos Aires. Disponible en: https://www.letraslibres.com/mexico/literatura/necronomicon-el-libro-maldito-que-se-materializo-en-buenos-aires#:~:text=En%20una%20ocasi%C3%B3n%2C%20Clark%20Ashton,la%20sangre%20durante%20algunos%20segundos.

Imagen: Unknown authorUnknown author, Public domain, via Wikimedia Commons

Jesús Emmanuel Martínez Velasco.

jemartinez@clea.edu.mx

 

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