Autor: Mtro. Juan Carlos Castañeda Téllez
jcastaneda@clea.edu.mx
Resumen
La visibilidad reducida por niebla y neblina representa un desafío significativo para la seguridad operacional en entornos aeroportuarios, con implicaciones directas en la gestión de riesgos socio-organizacionales. Este artículo analiza las características climatológicas que propician estos fenómenos en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), utilizando datos históricos de los años 2016-2020 obtenidos de SENEAM (Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano). Se identifican patrones estacionales y horarios de ocurrencia, vinculando la presencia de cuerpos de agua cercanos y la influencia de sistemas meteorológicos con la génesis de niebla por radiación y advección. El análisis de estos datos es crucial para el desarrollo de protocolos de seguridad robustos y la mitigación proactiva de incidentes operacionales, destacando la importancia de la información meteorológica en la gestión integral de riesgos para las organizaciones y la sociedad.
1. Introducción: la visibilidad como factor crítico de riesgo
La operación segura de infraestructuras críticas, como los aeropuertos, depende intrínsecamente de condiciones ambientales estables y predecibles. Sin embargo, fenómenos meteorológicos como la niebla y la neblina pueden comprometer drásticamente la visibilidad, introduciendo un riesgo socio-organizacional considerable. Este riesgo se manifiesta en la potencial interrupción de operaciones, demoras, cancelaciones y, en los escenarios más críticos, accidentes debido a la limitada percepción espacial y temporal de los operadores y sistemas.
El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), ubicado en un entorno geográfico y climático particular, experimenta de forma recurrente episodios de visibilidad reducida. Este artículo tiene como objetivo analizar las características climatológicas que propician la niebla y neblina en esta área, basándose en un estudio de cinco años de datos obtenidos de los reportes meteorológicos aeronáuticos tipo METAR elaborados por SENEAM. La comprensión de estos patrones es fundamental para mejorar la planificación operativa, fortalecer los protocolos de seguridad y, en última instancia, minimizar los riesgos de accidentes y disrupciones.
2. Contexto geoclimático del área de estudio
El aeropuerto se encuentra dentro de la Alcaldía Venustiano Carranza en el norte de la Ciudad de México a 2236 msnm, como punto de referencia para este análisis climatológico.
2.1. Entorno y geografía
La topografía de la Cuenca de México, sumada a la cercanía de cuerpos de agua como el Lago Nabor Carrillo (a 10 km al este, con 5.27 km² de superficie, parte del manto acuífero del Lago de Texcoco), contribuye significativamente a la humedad atmosférica local. La vegetación en el área es predominantemente urbana, con árboles de sombra y áreas verdes, lo que modula mínimamente la retención de humedad.
2.2. Condiciones climáticas promedio
Conforme al INEGI, el clima de la región se caracteriza por una temperatura media anual de 14.87°C, con máximas de 17.70°C y mínimas de 11.10°C. La precipitación pluvial anual ronda los 700 mm. Los vientos predominantes son débiles (hasta 10 nudos) del norte, noreste y este, asociados a los vientos alisios del este.
2.3. Sistemas meteorológicos influyentes
El área de estudio se ve afectada por una combinación de sistemas meteorológicos tanto invernales como tropicales:
- Sistemas invernales: Incluyen frentes fríos de tercer tipo, “Nortes” (cuñas de aire frío) y la corriente en chorro, que introducen masas de aire frío y seco o masas de aire cálido con alto contenido de humedad.
- Sistemas tropicales: Caracterizados por la advección de aire marítimo húmedo proveniente del Golfo de México y el Océano Pacífico, ondas tropicales y, ocasionalmente, ciclones tropicales (depresiones, tormentas y huracanes), especialmente durante la temporada de lluvias.
3. Análisis de la visibilidad reducida: patrones y frecuencia
El análisis de los datos de visibilidad registrados durante las primeras horas de la mañana en los años 2016-2020, revela patrones definidos y fluctuaciones interanuales relevantes para la gestión de riesgos operacionales.
3.1. Visibilidad general
La visibilidad máxima registrada en el periodo fue consistentemente superior a 10 millas, lo que indica que, en condiciones óptimas, la visibilidad es excelente. Sin embargo, la frecuencia de eventos de reducción de visibilidad es notable.

3.2. Frecuencia mensual de niebla/neblina
El mes de noviembre presenta el mayor número de días con niebla o neblina, mientras que agosto registra el menor número. Esta variabilidad estacional es crucial para la planificación de operaciones y la asignación de recursos.
3.3. Tendencias anuales de ocurrencia
La siguiente tabla detalla la cantidad de días al año con presencia de neblina o niebla:
Año | Días con Neblina/Niebla |
2020 | 23 |
2019 | 20 |
2018 | 38 |
2017 | 25 |
2016 | 26 |
Se observa una reducción en la cantidad de días con estos fenómenos en los dos últimos años (2019 y 2020), lo que podría indicar una variabilidad climática interanual o la necesidad de un análisis más profundo sobre las metodologías de registro.
Desglosando por tipo de reducción de visibilidad:
Año | Neblina (1 a 3 SM) | Niebla (>1 SM) |
2020 | 19 | 4 |
2019 | 17 | 3 |
2018 | 26 | 12 |
2017 | 19 | 6 |
2016 | 19 | 7 |
Esto muestra que la neblina es el fenómeno más frecuente, aunque la niebla, con un impacto más severo en la visibilidad, ocurre en un número significativo de días, especialmente en 2018.
3.4. Horarios y persistencia
En promedio, entre 1 y 2 días al año, durante los meses de octubre, noviembre, diciembre y enero, se presentan condiciones de niebla densa. Estos fenómenos ocurren principalmente entre las 05:00 y las 10:00 horas, aunque pueden persistir hasta las 11:00 horas.
4. Discusión: implicaciones de riesgo socio-organizacional
La persistencia de niebla y neblina en el AICM, especialmente en horarios críticos de la mañana, tiene profundas implicaciones para la gestión de riesgos operacionales.
4.1. Factores contribuyentes a la génesis de niebla
La recurrencia de niebla por radiación se explica por el enfriamiento nocturno del suelo en condiciones de cielo despejado y vientos débiles, permitiendo que la humedad se condense. La cercanía del Lago de Texcoco es un factor agravante, ya que aporta una fuente constante de humedad que, en combinación con vientos del nor-noreste, puede generar niebla de advección o exacerbar la niebla por radiación, prolongando su duración más allá de lo habitual.
En verano, la humedad aportada por el Golfo de México, aunque la génesis de niebla es menos frecuente, puede reducir la visibilidad de 06:00 a 10:00 horas, con persistencia ocasional hasta las 11:00 horas.
4.2. Riesgos operacionales y socio-organizacionales
La reducción de la visibilidad impacta directamente en:
- Seguridad aérea: Disminuye la capacidad de los pilotos para realizar aproximaciones visuales y el control del tráfico aéreo para gestionar las operaciones, aumentando el riesgo de colisiones en pista o durante el rodaje, así como la posibilidad de salidas de pista.
- Eficiencia operacional: Provoca demoras significativas en despegues y aterrizajes, desvíos de vuelos y cancelaciones. Esto genera costos económicos considerables para aerolíneas y operadores, además de afectaciones logísticas y frustración para los pasajeros.
- Toma de decisiones: Los gestores de tráfico aéreo y los equipos de tierra enfrentan una mayor presión y complejidad en la toma de decisiones, especialmente cuando la ventana de visibilidad es limitada. Una gestión inadecuada del riesgo en estas condiciones puede llevar a errores humanos.
- Impacto social: Las interrupciones afectan directamente a miles de personas que dependen de la conectividad aérea para viajes de negocios, turismo o emergencias, generando un efecto cascada en diversas cadenas de valor.
4.3. Estrategias de mitigación y respuesta
Cuando la visibilidad se reduce en un aeropuerto, contar con información climatológica precisa y actualizada resulta esencial para mantener la seguridad de las operaciones. Para enfrentar este tipo de situaciones, es importante que los aeropuertos mejoren sus sistemas de pronóstico a corto plazo, con herramientas más precisas y sensores distribuidos estratégicamente. También se deben aplicar y practicar constantemente procedimientos estandarizados para operar con poca visibilidad, lo cual incluye el uso de tecnología como radares, guías luminosas y sistemas de aterrizaje instrumental que ayudan a los pilotos a orientarse incluso cuando no pueden ver la pista con claridad. Además, es fundamental que el personal involucrado, desde pilotos hasta trabajadores en tierra, reciba capacitación continua para saber actuar correctamente en estos escenarios. La buena comunicación entre autoridades aeroportuarias, aerolíneas y usuarios también juega un papel clave, ya que permite informar de manera oportuna sobre retrasos, cancelaciones u otros ajustes operativos. Por último, invertir en nuevas tecnologías de apoyo, como sistemas avanzados de monitoreo y señalización, puede marcar la diferencia en la prevención de incidentes durante condiciones adversas. Todo esto contribuye a una gestión del riesgo más eficaz y una experiencia más segura para los pasajeros.
5. Conclusiones
La presencia recurrente de niebla y neblina en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México representa un riesgo operativo relevante, especialmente durante el invierno y en las primeras horas del día. Estas condiciones están asociadas a la particular combinación de la topografía del Valle de México, la cercanía de cuerpos de agua y la interacción de sistemas meteorológicos estacionales. Para las autoridades de protección civil, reconocer estos patrones no es solo una cuestión meteorológica, sino una prioridad en la prevención de incidentes que puedan afectar tanto a usuarios del aeropuerto como a las comunidades aledañas.
Entender cómo se forma la niebla y en qué momento del año es más frecuente permite anticiparse a situaciones de riesgo. Una gestión efectiva requiere acciones concretas como fortalecer los sistemas de monitoreo meteorológico, actualizar los protocolos de seguridad y mantener capacitado al personal en la toma de decisiones bajo condiciones de visibilidad reducida. Estas medidas no solo protegen las operaciones aeroportuarias, sino que también refuerzan la capacidad de respuesta de los equipos de emergencia ante posibles eventualidades. En este contexto, la coordinación entre autoridades aeroportuarias, servicios meteorológicos y organismos de protección civil se vuelve clave para garantizar la seguridad de las personas y la continuidad operativa del aeropuerto frente a un fenómeno que, aunque común, puede tener consecuencias mayores si no se gestiona adecuadamente.
Bibliografía
Infobae. (2024, noviembre 22). Estatus del AICM EN VIVO: los vuelos cancelados y demorados de este 22 de noviembre. https://www.infobae.com/mexico/2024/11/22/estatus-del-aicm-en-vivo-los-vuelos-cancelados-y-demorados-de-este-22-de-noviembre/
Centro de Análisis y Pronósticos Meteorológicos Aeronáuticos. (2016–2020). Reportes METAR del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (MMMX), del 1 de enero de 2016 al 31 de diciembre de 2020 [Datos meteorológicos]. Recuperado de https://www.capma.xyz/metar
Ledesma, M., & Baleriola, G. (2008). Meteorología aplicada a la aviación (13.ª ed.). Thomson-Paraninfo.
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